ENSEÑANDO
PRINCIPIOS ESOTÉRICOS A LOS NIÑOS
Por Mireya García Perez
Con frecuencia he escuchado a
padres que están en una búsqueda de Luz, expresar el deseo de inculcar la forma de vida
esotérica en la mente de sus hijos, para que crezcan conociendo los principios de las
Leyes Universales, y puedan aplicarlas desde temprana edad, a los aconteceres de sus
propias vidas.
Cuando las enseñanzas esotéricas fueron prohibidas, en el pasado, los padres las
trasmitían a sus hijos, mediante ejemplos sencillos que asimilaban fácilmente. No
había, de ninguna manera, tanta información escrita como en la actualidad. Esta gran
cantidad de información nos plantea nuevas responsabilidades como padres.
Aunque, en mi opinión,
los niños actuales son, en la mayoría de los casos, mucho más perceptibles de las
Verdades Trascendentales, que sus mayores. En cualquier caso, no es necesario esperar a
que el niño haga las primeras preguntas, para tomar la decisión para empezarles a
explicar.
Podemos empezar aplicando
la Trinidad de Ideas: Principio, concepto y práctica. Como principios se puede explicar
la Ley de Causa y Efecto, hablándoles de la responsabilidad ineludible que tiene cada
quien de asumir totalmente las consecuencias de sus decisiones, sus pensamientos, sus
palabras y acciones. El principio de la reencarnación, también se puede explicar en una
forma muy sencilla, relacionandola a eventos ordinarios de la vida diaria, como cuando se
les muere un gatito, explicarles que los cuerpos mueren, pero la verdadera personalidad
que se halla adentro, con características tan particulares, nunca muere, sino que regresa
nuevamente en otro cuerpo.
El concepto del aura
también se les puede explicar de forma sencilla, hablándoles de una Luz, o una estrella
brillante que se expande alrededor del cuerpo de las personas. Esa luz es "el
alma", que se hace mas brillante con los buenos pensamientos y las buenas acciones
que se tengan durante el día. Cuando nos irritamos o hacemos algo que no está bien, esa
luz se opaca. Y si continuamos así, la luz llegará a ser muy pequeñita.
Por tan razón debemos
permitirle que crezca y brille fuertemente para atraer vibraciones de felicidad y cosas
bonitas hacia nuestras vidas. Los niños quedan verdaderamente fascinados cuando se
empiezan a hacer conscientes de estas verdades.
La práctica de la
meditación es también muy importante que se realice desde edades tempranas. "El
hallazgo de la luz dentro de uno mismo" resulta para los niños un juego divertido.
Cuando ocurre una caída o sienten un dolor, es muy fácil decirles que cierren los ojos,
que busquen esa luz interior y la envíen hacia la parte que les duele, al mismo tiempo
que dan las gracias a Dios por hacerlos sentir mejor.
No es necesario explicar
conceptos esotéricos en términos difíciles, porque los niños no los captarían. La
verdad es sencilla y así debe presentárseles. La forma de vida espiritual es una manera
de vivir y no una colección de dogmas filosóficos para guardarse. Al enseñar a nuestros
hijos a vivir de acuerdo a estos principios universales, estamos asegurando una
generación de consciencias despiertas capaces de llevar una vida mucho más plena. No
debemos permitir que se siga considerando estos principios como creencia oculta; nuestros
hijos deben considerarlos como una sabiduría arcana al cual ellos tienen el privilegio de
acceder. Que la utilicen sabiamente para guiar sus vidas, es la mejor compensación a
nuestra labor de padres. |