TAROT, EL REGISTRO DE LA
VERDAD
Por Francisco Ascanio*
Se ha dicho que en el mundo hay tres
registros que explican los misterios supremos o VERDAD. Ellos son: la Biblia, la
Gran Pirámide y el Tarot. Eliphas Levi, el mago más prominente del siglo XIX, escribió:
"El Tarot compendia todas las ciencias, al mismo tiempo que sus infinitas
combinaciones pueden resolver todos los problemas........es indudablemente una de las
cosas más bellas que la antigüedad nos ha legado".
La versión pública es que el Tarot es un
juego de cartas que se utiliza para leer el porvenir, para adivinar la suerte. Quienes han
incursionado con propiedad en los estudios esotéricos, reconocen en el Tarot a un libro
iniciático escrito en imágenes, pues desde los albores de la humanidad en los templos de
iniciación la explicación de los misterios se ha dado mediante el simbolismo pictórico,
porque este es el lenguaje que mejor comprende la subconsciencia.
En los Colegios Iniciáticos de antaño, el
Tarot era usado como un objeto de meditación, actuando sus imágenes como
"llaves" que dejaban traslucir la ciencia que el aspirante a la Suprema Luz
debía perfeccionar por sí mismo. Entonces la instrucción esotérica se daba inspirada
por el principio de que cada uno debía encontrar tanto su propio camino como su propio
destino. Es por lo anterior que el Tarot original era la herramienta de enseñanza para
saber llegar a la meta de un modo equilibrado y armónico.
El Dr. Paul Foster Case, el adepto fundador
de la Orden Builders of the Adytum, dijo que el Tarot es un libro ilustrado de la
Sabiduría Eterna. A esta Sabiduría se le llama también Filosofía Perenne, la
escrita por Dios sobre la faz de la Naturaleza, y que está en la raíz de todas las
religiones del mundo. También se define al Tarot como un libro de enseñanzas de la
Realidad escrito en imágenes. Esto último le da al Tarot un poder de revelación muy
superior al que tienen los libros escritos con palabras, por ser el de las imágenes el
lenguaje que mejor entiende el subconsciente. Un proverbio chino dice: "Una
imagen vale más que diez mil palabras".
Las meditaciones con el Tarot constituyen
una escuela de entrenamiento espiritual y sus dibujos son arquetipos activos de
iniciación. Cuando uno medita sobre los arcanos, las capas profundas e íntimas del alma
fructifican. El Tarot revela arcanos. Un arcano es lo que hay que saber para ser
fecundo en un determinado sector de la vida espiritual. Un arcano se comporta como un
fermento o enzima cuya presencia estimula la vida espiritual y anímica de quien medita
sobre él.
El uso correcto del Tarot prepara la mente
personal para que comprenda las acciones y las creaciones de la energía radiante
universal, que es la fuente y el motor detrás de todos los fenómenos del universo, y que
es también el Yo más interno del hombre, pues sus arcanos están compuestos por
símbolos pictóricos y geométricos, que es el lenguajes común a toda la raza humana.
Esos símbolos actúan como medios que traen al nivel consciente el conocimiento de ese Yo
que es interno y Superconsciente. La intuición es el aspecto de consciencia que se
desarrolla y perfecciona mediante las meditaciones con el Tarot.
Personalmente defino al Tarot como un libro
de enseñanzas de lo oculto escrito en el lenguaje de los símbolos. Esta
definición hace necesaria la explicación de lo que significa "enseñanzas de lo
oculto".
El principio básico del ocultismo es que
la Realidad tiene dos caras: una visible y otra invisible. La primera cara es la que capta
los sentidos físicos del hombre, mientras que la otra permanece oculta a ellos. En la
cara visible se muestran los efectos o resultados en tanto que en la invisible están las
causas. Los estudios de ocultismo, cuando están bien orientados, se proponen preparar al
estudiante para que expanda su consciencia hacia el plano de las causas y, como
consecuencia de ello, comprenda lo que se manifiesta en el lado visible de las cosas.
Cuando se le entiende correctamente, el esoterismo u ocultismo es la vía de la
experiencia de la realidad del espíritu, y los símbolos del Tarot son el medio, aún no
superado, por el cual la personalidad humana puede moldearse a sí misma para vivir esa
experiencia.
El Tarot es también un Oráculo y por ello
su empleo debe trascender a la simple cartomancia. Sus combinaciones descubren mensajes
secretos, pues el Tarot sigue aquel principio antiguo de que dentro de los propios
problemas están las soluciones, pero esas soluciones permanecen a veces en el lado
oculto, que es el que tiene que ayudarnos a descubrir ese libro de imágenes, ya que él
tiene la cualidad y posibilidad de hacemos ver en la oscuridad de nuestra mente.
Muchos oráculos han desaparecido con el
paso de los siglos y uno de los pocos sobrevivientes es el Tarot, el cual cada vez
adquiere más fuerza y mayor presencia. ¿La causa? Porque la adivinación por el Tarot no
es adivinar la suerte. La práctica de adivinar la suerte está basada en la noción falsa
de que la vida humana está regida por el azar, o por poderes oscuros que operan por fuera
de la personalidad. La verdadera adivinación se apoya en la verdad oculta de que las
causas de todos los sucesos de la vida humana son realmente internas, provenientes de la
Energía Consciente o Espíritu.
Origen del Tarot
Existen diversas teorías sobre el origen
del Tarot. Una de las más difundidas es que era un antiguo libro de sabiduría Egipcia,
al que llamaban "El Libro de Tot". Esta tesis fue propiciada por Antoine Court
de Gebelin, un masón miembro de la logia de los Philalethes, quien en su obra "Le
Monde Primitif', de 1781, comenta que en las paredes de las pirámides de Egipto se
encontraban grabados símbolos con números y letras, los cuales formaban el lenguaje
secreto que comunicaba las pruebas iniciáticas de los sacerdotes de Osiris. Los
aspirantes a la iniciación obtenían la corona de los magos (el poder divino sobre las
cosas y los seres) sólo si lograban descifrar el sentido de las imágenes.
Otra teoría fija su origen en los tiempos
antediluvianos y sugiere que cuando se supo que la Atlántida iba a hundirse, los maestros
de la visión oculta celebraron un cónclave con el fin de hallar el modo de salvar la
sabiduría sagrada. Entonces decidieron que, cualesquiera que fuesen los cambios que
acarreasen los tiempos venideros, los hombres siempre serían jugadores. En consecuencia
diseñaron un juego de cartas que contenía, en forma de símbolos, una sinopsis de la
sabiduría universal. Estos naipes, pintados en cuero, sobrevivieron al cataclismo y
fueron difundidos por todo el mundo por los zíngaros o gitanos.
Hay quienes le atribuyen al Tarot un origen
hinduista. Sostienen que los cabalistas medievales tuvieron mucho que ver en la
confección del Tarot tal y como hoy lo conocemos, pero que etimología y simbolismo
sugieren que al hacerlo se basaron en algún juego procedente de oriente, posiblemente de
un complejo juego de cartas hindú, el "Desavatara".
El Dr. Paul Foster Case, una autoridad en
la materia y fundador de la Orden Builders of the Adytum, se acoge a la tesis de que los
inventores del Tarot fueron un grupo de adeptos que se reunían de forma periódica en la
ciudad de Fez, Marruecos, por el año 1200 D.C. Después de la destrucción de
Alejandría, Fez se convirtió en la capital literaria y científica del mundo. Allí
llegaban sabios de todas las naciones y se hablaban todos los idiomas. Sus conferencias
discurrían con dificultad por las diferencias en el lenguaje y la terminología
filosófica utilizada. Así que se les ocurrió la idea de incorporar lo más importante
de sus doctrinas en un libro de dibujos, cuyas combinaciones dependieran de las armonías
ocultas de los números. Ese nuevo libro fue el Tarot.
El Dr. Case explica que como esquema para
su invento, los sabios escogieron el sistema relativamente sencillo de números y letras
proporcionado por la Qabalah o Sabiduría Secreta de Israel, dado que esta doctrina
esotérica, aparentemente judía, era en realidad un desarrollo de ideas fundamentalmente
idénticas a las de la sabiduría enseñada en las escuelas secretas de la China, el
Tíbet y la India.
Eliphas Levi, 1810-1875, ocultista francés
que fue considerado el mago más famoso de su época, dijo que el Tarot es un compendio de
todas las ciencias. En su obra "Dogma y Ritual de Alta Magia", señala que el
Tarot es un libro que los hebreos atribuían a Enóc, los egipcios a Hermes Trimegisto y
los griegos a Cadmo, su legendario fundador de ciudades. Relaciona los veintidós Arcanos
Mayores con las letras del alfabeto hebreo.
Quienes le atribuyen al Tarot un origen
egipcio, afirman que los gitanos comenzaron a difundirlo por Europa debido a que los
Hierofantes le habían entregado ese libro sagrado por causa de la persecución de que
ellos, los sacerdotes, eran objeto. Los Hierofantes consideraron que los gitanos eran el
medio más adecuado para preservar la sabiduría secreta, por nadie podría pensar que ese
pueblo nómada, inculto, alegre y despreocupado, pudiese ser el custodio de una sabiduría
tan importante. Así fue como los zíngaros sacaron el Tarot de Egipto y llegó a Europa
como un juego de cartas destinado a la adivinación, dando origen a la cartomancia, que es
el arte de conocer pasado, presente y futuro a través de la lectura de las cartas.
Significado de Tarot
La versión más confiable es que el nombre
Tarot resulta de la trans-posición de las letras que forman la palabra ROTA, que en
latín significa "rueda", con la adición de una T final para indicar que el
final de un ciclo es siempre el inicio de otro. Esas cuatro letras se pueden rotar
proporcionando en cada caso una interpretación diferente, por lo que tenemos:
TARO: es el Destino.
TORA: es el hebreo para Ley.
ATOR: es Athor, la divinidad iniciática egipcia.
Resulta el siguiente axioma: "La Rueda
del Devenir es la Ley de Athor".
Las mismas cuatro letras se pueden rotar de
otra forma y dar lugar a otro axioma:
AROT: es Trabajar (del griego
"arotos").
OTAR: es Escuchar (del griego "otarión").
El axioma que resulta: "Vigila
atentamente la Rueda del Destino y trabaja".
Otros significados que resultan de combinar
las cuatro letras son:
ORAT: es el Verbo (del latín
"oratio").
RATO: es la Realización (del latín "ratus").
El axioma que resulta: "El Verbo se
realiza por la Ley de Athor".
Otra versión es que Tarot proviene de
"taroté", que antiguamente se decía de "una superficie dorada con hojas,
cuando estaba troquelada o grabada con un estilete o un punzón para imprimir un dibujo en
el oro". Los fondos de los primeros Tarots iluminados eran obtenidos de esta manera,
con personajes pintados sobre hojas de oro "tarotadas", como el de Visconti,
siglo XV, Milán.
Construcción del Tarot
El Tarot es un libro escondido en forma de
baraja de cartas. Estas se dividen en dos categorías: un grupo de veintidós cartas
denominadas Arcanos Mayores, y otro de cincuenta y seis llamadas Arcanos Menores. Arcano
significa "secreto, misterio".
La parte más importante del Tarot consiste
en los veintidós Arcanos Mayores, que son imágenes numeradas consecutivamente del Cero
al Veintiuno. Cada Arcano Mayor tiene un título especial que aporta una pista importante
a su significado. Además, cada uno se corresponde con una letra del alfabeto hebreo. Los
valores de las letras hebreas se usan para determinar las numeraciones de las palabras,
mientras que los números impresos en los Arcanos determinan el orden de los dibujos en la
serie.
Los Arcanos Mayores en su conjunto
representan la REALIDAD, tal y como la mente del hombre puede percibirla y entenderla. La
meditación con ellos moldea el subconsciente de quien los observa, hasta el punto de
llevarle a realizar la experiencia de los múltiples aspectos de la manifestación del
Espíritu. Por esto el Tarot es una de las herramientas más importantes de la Alquimia
Occidental.
Los Arcanos Menores tienen por base el
principio de la Qabalah, según el cual el Espíritu Divino trae la vida a manifestación
por su operación simultánea en Cuatro Mundos. Al primero se le denomina Mundo
Arquetípico, que es el plano de las ideas puras, de la intención creativa; se le
asigna el elemento Fuego a este primer mundo y como símbolo el palo de Bastos. El
segundo es el Mundo Creativo, donde las ideas del Mundo Arquetípico se
especializan en modelos mentales; se le asigna el elemento Agua y el palo de Copas. Mundo
Formativo es el tercero, donde las ideas especializadas en modelos entran en
acción, es el plano de los procesos y de las fuerzas que están detrás del velo de las
apariencias; se le asigna el elemento Aire y el palo de Espadas. El cuarto y último es el
Mundo Material, el plano de las cosas concretas que afectan a los sentidos físicos del
hombre; se le asigna el elemento Tierra y el palo de Oros.
En cada Mundo, la Qabalah concibe la
operación de diez aspectos de la Energía Consciente o Espíritu, repre-sentados por los
Sefirot o Esferas del Árbol de la Vida. En cada palo hay diez Arcanos Menores, numerados
consecutivamente del As al Diez. El significado de una carta numerada puede determinarse
combinando el significado de su número con las características del Mundo representado
por su palo. Además de estas cartas numeradas, cada palo de los Arcanos Menores contiene
cuatro cartas de figuras de corte. Ellas son:
Rey, símbolo del Espíritu, el YO
esencial del hombre.
Reina, símbolo del Alma, el
"modelo" interno de una personalidad humana particular.
Caballero, símbolo de ese foco
particular de energías y del sentido personal de egoicidad, que constituye el Ego
asentado en el corazón de una personalidad humana particular.
Paje, símbolo del cuerpo, el
vehículo de un ser humano particular. |