LEO ES EL REY NATURAL DEL
ZODIACO. LE ENCANTA SER EL CENTRO DE ATENCION Y
ENAMORARSE, ALGO QUE NO LE RESULTA DIFICIL AL ESTAR
GOBERNADO POR EL SOL Y SER DE NATURALEZA AFECTUOSA.
COMO SIGNO DE FUEGO, ES APASIONADO EN SOBREMANERA Y
MUY EXIGENTE CON EL SEXO. ES UN AMANTE CONFIADO Y
SEGURO DE SI MISMO.
El elemento
fijo, el fuego, hace que Leo sea mucho menos
agresivo a la hora de iniciar el sexo que otros
elementos de fuego. Raramente persigues a alguien,
prefieres usar tu ardor para ejercer un magnetismo
que atrae a la gente hacia ti. Los demás tienen
tendencia a fijarse en ti. Eres teatral y rebosas
vitalidad y dinamismo, como un cachorro de león. Sin
embargo, a diferencia de un cachorro, despides una
fuerza sexual irresistible que atrae a todo el mundo
a una órbita de fascinacíon a tu alrededor. Te
gustan los juegos de poder y elaboras juegos
emocionales que estimulan tu ego.
Eres una dínamo sexual y te
entregas de lleno al erotismo. Esta cualidad fija te
permite temperar la espontaneidad del elemento de
fuego, por lo que tu impulso sexual es fuerte y
firme. Puedes retrasar la obtención de la recompensa
a favor de otras más interesantes. Te gusta jugar
fuerte, aunque lamentablemente algunos de tus juegos
se asemejan al del gato que persigue al ratón.
¡Pobre del que se atreva a herir tu orgullo real! Te
parece bien hacer el payaso como parte de las
travesuras sexuales, pero valoras la dignidad muy
por encima de la pasión, algo que tu pareja
descubrirá si se pasa de la raya.
Debes tu ardiente y entusiasta
personalidad y tu gran vitalidad al Sol, el astro
que te gobierna. Esta es la fuente de tu entusiasmo
sin límites y tu goce por la vida, especialmente en
materia sexual. Para ti, el acto de amor es una
expresión de tu personalidad. El Sol te confiere
generosidad de espíritu y opiniones firmes (aunque
es el elemento fijo el que hace tan difícil que
cambies de opinión una vez has decidido).
Al igual que el Sol, posees una
gran energía. Y, como el Sol, puedes llegar a quemar
a los pobres mortales que no están a la altura de tu
fuerte libido. En todos los asuntos carnales, debes
procurar no ser tú el que encienda tu propia pira.
Sientes una fuerte necesidad de
ser especial, de sobresalir entre la multitud, de
que te reconozcan por lo que eres. Cuando sientes el
impulso de buscar nuevas sensaciones y nuevos
admiradores, tu motivación es encontrar a alguien
que crea que eres diferente. Quieres brillar. Cuando
encuentras una pareja, irradias todo el calor del
Sol para que se sienta muy especial.
Tu signo posee uno de los
impulsos sexuales más fuertes y una de las
tendencias más impetuosas a expresarse. Por eso,
como amante rezumas versatilidad y creatividad.
Aunque no fuerzas tus relaciones con la gente
(tendrás un montón de voluntarios), sí fuerzas la
satisfacción de tus necesidades. Estás muy en
contacto con tu faceta carnal y no dudas en
expresarla de forma apasionada y con inventiva. Te
encanta el teatro y deseas expresar gráficamente tus
fantasías eróticas, algo que puede sorprender a
otros signos más reservados. Puede que te acusen de
actuar como una diva, seas hombre o mujer, pero el
calor de tu afecto y el entusiasmo con el que te
entregas al sexo acaba persuadiendo a una amante de
que el sexo con un Leo es algo especial.
Como
todos los signos de fuego, cuando Leo sobrepasa el
deseo y se enamora, entonces emerge su naturaleza
romántica. No te sorprendas si de repente sientes la
necesidad de comprar flores o regalos caros para la
persona amada. Puede que incluso quieras hacer
apasionadas declaraciones de amor. Los Leo son
actores natos y, aparentemente, el amor saca a
relucir su faceta extravagante y poética. Quieres
expresar tu amor con sexo apasionado e intenso y dar
floridas muestras de tus sentimientos. Como tienes
algo de exhibicionista, sentirás el impulso de
exhibir a tu amante ante todos tus amigos y de que
te vean en los mejores locales. Aunque ello
beneficia tu ego, ésta no es la única razón de las
lujosas cenas o de las salidas a la ópera. Quieres
que todo el mundo ame a la persona que amas y que
comparta el placer que te produce estar junto a
ella. Así es como demuestras el amor.
Como elemento fijo, eres leal y
constante en el amor. Sin embargo, puede que te
enamores varias veces antes de encontrar a tu pareja
ideal. Además, confundirás deseo y amor con toda
seguridad. Como signo de fuego, tiendes a entregarte
rápidamente, y enamorarte te resulta fácil. Cuando
te das cuenta de tu error, lo sumas a tu experiencia
y empiezas de nuevo. Siempre optimista, tiene la
seguridad de que pronto aparecerá otro amante.
Tu pareja deberá ser un
compañero de juegos y un amigo, puesto que el sexo
por sí solo no es suficiente para manteneros juntos
aunque por un tiempo puede que te engañes y pienses
que sí-. Cuando encuentras a tu media naranja, le
ofrecerás lealtad y generosidad.
Te encanta que te acaricien la
espalda, en especial la zona cercana al final de la
columna (a los gatos también les gusta que les
rasquen esa parte). Si tu pareja te da masajes o
recorre tu espalda con la uñas, ronronearás de
placer. También disfrutas cuando te lavan la espalda
con un cepillo de púas o con una esponja áspera para
estimular la piel, especialmente si tu pareja se
concentra en la parte inferior de la columna.
A Leo le encanta ser el centro
de la atención. Así pues, lo que te excita más que
cualquier otra cosa y te hace feliz es que tu pareja
se concentre únicamente en ti. Adoras los regalos
cuanto más caros y ostentosos mejor-, aunque una
simple rosa roja puede hacerte sentir
maravillosamente. La afortunada persona que te haya
hecho el regalo quedará ampliamente recompensada con
tu radiante gratitud.
Quieres que
te amen, pero puedes pasar simplemente con la
admiración (a menudo confundes las dos cosas ).
Valoras que tu pareja sea divertida, sobre todo si
está dispuesta a dar pie a tu exuberante
personalidad, e incluso más si llega a igualar tu
agotador apetito de actividad sexual y fantasías. En
realidad, lo que quiere un leo es un compañero de
juegos.
Los felinos
pueden ser bastante rudos en el juego sexual. Los
mordiscos y los arañazos desempeñan un importante
papel, y son una buena fuente de excitación.
Normalmente esperas que sea tu
amante quien se acerque a ti. Pero si por alguno
razón un día viene a recogerte una limusina o
recibes un billete de primera clase para ir a un
lugar remoto a reunirte con una posible pareja, será
un Leo alegre y feliz.
Leo odia la
indecisión y la gente sin opinión propia. Si no
recibes la atención adecuada te marchas a flirtear
con alguien que sepa apreciar tus cualidades.
También te desagrada la gente
que intenta ponerte freno, que parece saber más que
tú o que te desbanca del centro de atención. Así
pues, un buen consejo para tu amante sería que debe
contentarse con permanecer en segundo plano,
desempeñando un papel de apoyo. De este modo, la
calidez de tu personalidad brillará siempre.
Leo
deseas ejercer el control,
quieres
tener el destino de la
relación en tus manos. En el plano físico, te
aseguras de que tu pareja sepa lo que te gusta. Así
pues, cualquiera que intente asumir el control debe
andarse con cuidado.
Las
fantasías de Leo se basan en despertar admiración.
Puedes pasar horas ante el espejo, soñando o
admirando lo que ves. Tanto lo hombres como las
mujeres Leo comparten la fantasía exhibicionista de
desnudarse. Pensar que eres el centro de la atención
de un público formando por apasionados admiradores
es orgásmico. También lo es imaginar que actúas en
un espectáculo sexual, aunque no necesariamente
necesitas una pareja. A solas en el escenario, tu
fértil imaginación te proporcionará abundantes ideas
para satisfacer a tu audiencia y a ti mismo.
Muchas de tus fantasías y
juegos sexuales se centran en tu faceta oscura. A
veces querrás dominar y otras disfrutarás el papel
pasivo. Es una fantasía que a menudo conviertes en
realidad atándote suavemente las manos durante tus
encuentros sexuales.
Las
fantasías sobre orgías sexuales desenfrenadas
también te atraen, especialmente las que empiezan
con un banquete amoroso y terminan contigo y una
docena de personas del otro sexo. ¿No te gusta la
competencia, verdad?.
¿Dónde
encontrarás al rey del zodíaco si no es en un
palacio? Este sería el lugar favorito de un Leo. Se
conformará con un hotel palaciego si fuera ostentoso
y el servicio de habitaciones fuera excelente. El
escenario es tu segundo lugar favorito; aparecer
ante el público es casi una experiencia sexual.
Después de estos, cualquier
lugar donde puedas desatar tu pasión desenfrenada y
tu apetito sexual será un nido de amor apropiado. Y
dado que todos los leo aman al sol, cualquier
destino vacacional o viaje exótico te excitará.
Leo es un signo fijo y por eso
sus relaciones tienden a ser duraderas, hasta que se
cansan o aparece un nuevo admirador.
Eres un signo fijo y fiel,
especialmente después de casarte. Así pues, romper
una relación te resulta difícil. Te dolerá incluso
el fin de una aventura. Una ruptura drástica es lo
que mejor te sienta, aunque a menudo te tienta
volver a entregarte a los juegos emocionales que
tanto te fascinan.
Lo más
importante para un Leo es su dignidad. Dejas las
relaciones dignamente, en silencio: sin gritos ni
llantos. Pero si es tu pareja quien te deja, arderás
de rabia por dentro. Asegúrate de que la situación
no implosiona y te deja exhausto.
Cuando se trata de repartir los
bienes aparece tu naturaleza fija. <<Eso es mío>>
será tu grito de guerra ante la partida de una
amante. No lucharás y, sin embargo, encontrarás la
manera de reclamar la propiedad irrefutable de los
objetos que deseas.
Normalmente,
la pareja de un Leo recuerda la relación con
nostalgia. ¡Qué agradable haber estado arropado por
un calor tan especial, qué maravilla haber gozado de
una ardor sexual como el tuyo! Y sin embargo, ¡qué
alivio no tener que volver a actuar!.
Acuario, tu signo opuesto, es
distante y no practica juegos emocionales. Es un
signo poco pasional que no se deja llevar por este
sentimiento. Acuario puede enseñarte a controlar tus
peores excesos y a descender de tu trono. Los
Acuarios tienden a contemplar a todas las personas
por igual y disfrutan de la gente por lo que son.
Son poco convencionales y pueden ayudarte a
relajarte, a desprenderte de esa dignidad y a
expresar mejor tu individualidad única.
Napoleón Bonaparte era un Leo
típico. Aunque era de poca estatura, su presencia
imponía y su apetito sexual era insaciable. Era de
carácter romántico y apasionado, pero en última
instancia el poder significaba par él mucho más que
cualquier mujer. Se casó dos veces y tuvo al menos
doce amantes. Afirmaba que las quiso a todas.
La primera esposa de Napoleón
fue Josefina Beauharnais. Era viuda, seis años mayor
que él y madre de un chico de catorce años. Napoleón
se enamoró locamente de ella a primera vista.
Josefina era una mujer apasionada y sensual. Sin
embargo, Napoleón se las arregló para tenerla
esperando dos horas el día de su boda.
Tras una sola noche, Napoleón
partió para dirigir una campaña. Escribió cartas
apasionadas a su amada implorándole que acudiera a
su lado. Josefina le hizo esperar y cuando llegó,
comprobó que su marido era un hombre muy importante
que recibía el trato de un rey: el sueño de
cualquier Leo.
En medio de
una guerra, Napoleón escribió lo siguiente a
Josefina: <<Tu imagen y el placer intoxicante de la
última noche no dan ni un segundo de reposo a mis
sentidos. Dulce e incomparable Josefina, haces latir
mi corazón de una forma extraña.... Te mando mil
besos, pero no me los devuelvas, puesto que me
encienden la sangre.>> Sin embargo, y a pesar de
haberla coronado emperatriz, cuando tuvo que escoger
entre el amor y la sucesión de su monarquía,
Napoleón dejó a Josefina y se casó con una mujer de
sangre real, con la cual esperaba fundar una
dinastía. Pero no fue así. Cuatro años más tarde fue
enviado al exilio. Su esposa real no le acompañó; su
imperio y amor se hicieron pedazos.