| Los
candidatos presidenciales norteamericanos desde la perspectiva astrológica.  Los
tres debates celebrados en Estados Unidos con vista a la contienda presidencial del
próximo siete de noviembre han ofrecido una visión bastante exacta del comportamiento y
proyecciones de ambos candidatos, el republicano George W. Bush, por una parte, y el
demócrata Al Gore en la acera del frente. Ambos ya han probado ser
"presidenciables", ya que Bush se desempeña como gobernador del estado sureño
de Texas, mientras que Gore ocupa la vicepresidencia actual del país, como parte de la
administración Clinton.
La Astrología no tiene que partir de la evidencia de sus características
personales y propuestas políticas para definir cuestiones esenciales de sus
temperamentos, ambiciones y por último, posibilidades de triunfo. Aquellas están
marcadas en su carta natal, y debido a la dinámica paralela de sus vidas, enmarcadas
dentro de la historia política reciente de los Estados Unidos, se desenvuelven conforme a
un patrón completamente comprobable de la "personalidad política". Siempre que
estudio personalidades de este tipo, me encuentro con la presencia de factores
astrológicos combinados que arrojan este resultado potencial: una gran disposición hacia
la profesión pública, con las consecuentes ambiciones de poder político y la presencia
de elementos que son necesarios para conseguir el favor del electorado, eso que algunos
llaman "carisma" y que no es más que un fuerte poder de convencimiento y
sugestión sobre el electorado.
De los dos contendientes, Al Gore, sin lugar a dudas, es el más inclinado al
empleo de la actuación y el dramatismo, incluso con notas de exageración cuando se trata
de llevar el agua a su molino. Lo demostró básicamente en el primero y último debate,
asumiendo poses muy estudiadas que lograron su efecto entre una parte de los llamados
votantes indecisos.
 Al Gore nació el 31 de marzo de
1948, a las 12 y 53 de la madrugada, en Washington DC. Su ascendente está en los últimos
grados de Sagitario, un signo asociado con el alcance de las más altas metas, sea en la
educación, la religión o...la política. Júpiter es el regente de este signo, y en la
Carta de Gore está conjunto a la Luna, sobre el signo de Sagitario precisamente, lo que
favorece una inclinación hacia asuntos políticos (Júpiter en sagitario) y de asuntos
nacionales (La Luna es regente de Cáncer, asociada con el hogar, lo doméstico, y lo
nacional por extensión). Esta conjunción es obvia en el tinte exagerado que asume el
vice-presidente americano, ya que la acción de Júpiter tiene a sobredimensionar las
cosas, mientras que la acción lunar es cambiante. Esta es una conjunción típica del
sobrepeso, algo con lo que Al Gore debe luchar siempre para mantener la forma, y también
de la tendencia a exagerar los hechos, e incluso a mentir para conseguir sus fines o
eludir las presiones del entorno, lo que hemos visto en sobradas ocasiones, no sólo
cuando Gore se atribuyó la invención de la red internet, sino también en fracasadas
citas de casos dramáticos para ayudar sus puntos de vista y proyectos a cumplir si llega
a la presidencia.
Mercurio, el símbolo planetario de la comunicación y la acción mental, estaba
en Piscis cuando Gore nació, lo que indica una tendencia creativa en sus manifestaciones,
algo de ensueño en sus lucubraciones y por supuesto, una capacidad de comunicar en forma
que sensibilize o atraiga a las personas que le escuchan, pues ese Mercurio en Piscis
ocupa el espacio de la Casa Tres, especializada en temas de comunicación, propaganda,
etc. Reafirma esa condición la presencia de la oposición Sol-Neptuno en la Carta Natal
de Gore, añadiendo imprecisión y poca credibilidad a la personalidad, que necesita
emplear todos sus recursos histriónicos para convencer, y aquí está Venus, asociado con
el atractivo físico y las habilidades creativas, transitando su primer signo de Regencia,
Tauro, lo que favorece la comunicación oral, sobre el sector cinco de la creatividad, que
además es la casa natural de Leo, signo en el que Al Gore tiene una conjunción triple,
de Marte, Saturno y Plutón respectivamente. Los tres planetas están relacionados con el
ejecicio del poder, y al encontrarse sobre el sector ocho, natural de Escorpión, estas
manifestaciones de ambición personal se encubren bajo el encanto y la expresión creativa
de Leo.
Por ejemplo, Marte en Leo tiene una gran vena dramática, con inclinación
frecuente al teatro, mientras que Venus en Tauro, ya lo dijimos, favorece la expresión
oral y este planeta ocupa el espacio natural de Leo, una gran combinación para una
personalidad con tendencias efectistas en su expresión. Sus sectores de la expresión
personal están ocupadas por signos de Tierra, con Capricornio en la Casa Uno, Tauro en la
Cinco y Virgo sobre la Nueve. De esta manera esa expresividad se hace consciente hacia sus
fines prácticos, mientras que sus acciones para conquistar y conservar el poder personal
están identificadas con la posición natal de la conjunción Júpiter-Luna sobre la Casa
Doce, con tendencia a no manifestar abiertamente las intenciones, como parece ser el caso
de Al Gore cuando firmara un pacto secreto con los jerarcas rusos, ocultando al propio
gobierno y pueblo norteamericano que aquel país seguía vendiendo armamento a Irán, aún
cuando los pactos de cooperación económica entre Washington y Moscú prohibieran
expresamente ese tipo de transacciones.
 George W. Bush, nacido el seis de Julio de 1946 en New Haven,
Connecticut a las 7 y 26 de la mañana procede, como Al Gore, de una disnastía política,
ya que su padre, de igual nombre, fue presidente de los Estados Unidos desde 1988 al 92.
Su Ascendente está en el signo Leo, indicando una fuerte determinación al control, pero
sobre todo con tres planetas en el sector del ascendente, Mercurio, Plutón y Venus,
reforzando la expresión personal con una variedad que va desde la comunicabilidad de
Mercurio en Leo, no exenta de cierto encanto personal (Venus en Leo), pero que puede
ejercer el poder hasta dimensiones un tanto sombrías (Plutón en Leo).
Bush se ha desempeñado con eficacia como gobernador de Texas en dos períodos
consecutivos, reconocido como un político dado al trabajo administrativo, exigente y
perfeccionista, lo que refleja la posición de Marte en el signo de Virgo en su
nacimiento. Lo mas curioso en la Carta Natal de George W. Bush, con referencia a la Carta
Natal de su oponente, Al Gore, es que en el caso de Bush también está presente la
conjunción Júpiter-Luna, solo que en el signo de Libra. De esta manera, aparece en ambos
esta combinación como distintiva de sus ambiciones y ejercicio político, con la dosis
necesaria del manejo de la expresión en forma exagerada, a conveniencia de sus
aspiraciones, aunque en el caso de Bush esta conjunción Luna-Júpiter se produce en el
signo Libra, del elemento Aire, lo que favorece más su comunicación y relaciones
personales, mientras que la de Gore en Sagitario, que es del elemento Fuego, tiende más a
la impulsividad y la exageración indiscreta.
Como la Luna de Gore, el Sol de Bush está en el sector doce de sus Cartas
Natales. Ya vimos como Gore oculta su manipulación política en un cortinaje de
expresión teatral y estudiada, mientras que Bush parece siempre guardar pensamientos y
decisiones que no expresa muy fácilmente afuera, aunque su comunicación sea fluída,
como lo indica la conjunción de su Mercurio al Ascendente, solo que también está
conjunto a Plutón, y esta combinación tiende a manifestar solo lo que es necesario o
produce el efecto requerido, mientras que las ideas y las verdaderas decisiones quedan
ocultas. Algo existe de esto en la vida política del hijo de George Bush, que antes que
presidente de los Estados Unidos fuera jerarca de la CIA. Tácticas como la de colocar un
mensaje subliminal en un comercial político, llamando "ratas" a los
demócratas, no son muy ajenas de una conjunción Mercurio-Plutón.
Si hemos de considerar ambas cartas comparativamente, vemos que la combinación
Mercurio-Plutón de Bush está exactamente sobre la triple conjunción
Marte-Saturno-Plutón de Gore. Esto indica la posibilidad de confrontaciones y debates que
en el transcurso de sus vidas han llegado a suceder en la contienda por la presidencia de
su país. Marte, en el caso de Bush, transita en completa oposición al Mercurio de Gore,
lo que indica también combate verbal, oposición de ideas. Cuánto uno puede prevalecer
sobre el otro en una contienda como la que se produce antes de las elecciones de
Hoviembre, depende no sólo de los factores de sus Cartas Natales, sino también de los
tránsitos planetarios que se presentan con respecto a ambos casos.
Para el candidato Bush, la Luna en ese día hace un magnífico trino a su
Saturno Natal, un indicativo favorable a los asuntos de administración y poder. Durante
la última semana de campaña, antes de las elecciones, el Nodo Norte en tránsito cruza
sobre el Sol natal de Bush, un probable indicativo de acciones que señalan un
cumplimiento de índole kármica y Marte, cruzando la Casa Dos Natal en Libra activa
sendos trígonos, a Neptuno y Urano respectivamente. Las condiciones aspectarias de estos
últimos días de debate electoral son de ascenso, aunque en la personalidad de Bush no se
note una tendencia de este tipo, porque su efecto no es de tipo personal, sino por
debilitamiento de la credibilidad de su contrario. Recordemos que la combinación
Mercurio-Plutón en Bush puede recurrir mejor a las estrategias de largo alcance que minen
la estabilidad de cualquier eventual contrario, mientras que la conjunción Júpiter-Luna
de Gore puede tender a dar mucho más las cosas por hecho, sin recurrir a tácticas con el
fin de desestabilizad a Bush, confiando con mucho más candor en el efecto de su imagen
teatral.
En el caso de Gore, Venus entra ese día precisamente sobre su conjunción
Luna-Júpiter, activando una oposición de ambos símbolos a su Urano natal, un aspecto
que no le favorece. El Sol en tránsito está en aspecto inarmónico (cuadratura) con su
triple conjunción Marte-Saturno-Plutón, a los que también se opone Urano en tránsito
por un período que abarca aproximadamente los últimos diez a quince días antes de las
elecciones. Saturno entra en el sector seis de la salud, oponiendo a la posición natal de
Quirón, lo que indica posibles problemas de salud en ese período, aunque no
necesariamente graves.
Si hemos de juzgar el peso de los aspectos en tránsito en ambas Cartas Natales,
las posibilidades mayores apuntan a Bush en el último momento, pero en este caso, como en
ningún otro, el fatalismo estelar no es lo que cuenta sino la manera en que cada uno
pueda maniobrar para superar sus factores negativos y afianzar más sus potenciales. La
sombra de un escándalo puede envolver a Gore en las últimas dos semanas de campaña, y
todo depende de cuánto pueda hacer el candidato para quitarse de encima el fardo de un
mayor descrédito político ante el votante indeciso.
Por parte de Bush, su presencia un tanto opaca y la falta de una expresión
clara y definida le ha minado un tanto la imagen política, pero le han sobrado
oportunidades, -muchas de ellas desperdiciadas-, para ser más agresivo en los tópicos de
los debates, producto quizás de la expresión un tanto reservada indicada por la
cercanía de Mercurio a Plutón en su Carta Natal. Aunque no sea cierto, hay un aura de
reserva que le resta confianza en el electorado, en parte por su procedencia de una
dinastía política que ha manejado el poder con muchos recursos, y en parte por su
actitud un tanto severa hacia tópicos sensibles como la pena de muerte, como se
evidenció en el segundo y tercero debates.
Desde nuestro gabinete astrológico, necesariamente imparcial, sólo
contemplamos la posibilidad de cada uno de acuerdo al manejo que dan a su vida, y ni
siquiera porque consideremos que un puesto público de tan alta envergadura tenga que ser,
necesariamente, un regalo tan deseable. A veces significa un calvario, un camino de
expiación o vergüenza pública, como en el caso de Bill Clinton. Para ambos candidatos
presidenciales, una vez más se hace patente la frase astrológica: "Las estrellas
inclinan, pero no obligan".
|